Wabi Sabi | “La belleza rota”
El Wabi Sabi lo conforman dos palabras de origen japonés.
Wabi es la consciencia quieta capaz de observar la belleza escondida en la sencillez de las cosas.
Sabi es la belleza de la materialización que da la naturaleza en los elementos a través del tiempo.
Imagina que vas al campo a comer a casa de una señora de 80 años.
Cocina en horno de leña. Sus manos están arrugadas pero son fuertes.
La luz entra tenue en la habitación y el vapor de la comida lo envuelve todo.
Esa sensación de percibir la belleza en el ambiente es Wabi Sabi.
Ha de encontrarse con la observación.
Y esa observación te hace percatarte del paso del tiempo.
Como podrás leer en el post de la ceremonia del té.
Es de una taza imperfecta realizada por el maestro ceramista Chojiro donde nace el término Wabi Sabi.
Por ello en occidente -al querer formar parte de esa filosofía- lo hemos materializado en objetos decorativos.
Pero este concepto no se puede quedar en un mero estilo decorativo, ya que sin el significado filosófico el objeto pierde su valor.
El Wabi Sabi te enseña a ver la belleza a través de lo imperfecto, transitorio e incompleto.
Por ello se valora un cuenco roto, una taza agrietada, una mesa de madera con golpes…
Ya que estás piezas han vivido, han tenido un uso y ese uso y esas marcas nos hacen ser conscientes de que nuestra vida no es eterna.
Que estamos de paso.
En Kitsubi diseñamos bajo esta premisa.
Los objetos son tratados de manera independiente, uno por uno y a mano.
El trabajo artesanal es primordial para este concepto de vida.
Tratando de aportar nuevas miradas y diseños en el presente que vivimos.